martes, 19 de mayo de 2015
Siglo XXI vs. Platón
Son las ocho y cuarto(20.15) Platón no había llegado todavía hasta la cafetería dónde habíamos quedado. Miro mi smartphone por si me ha escrito un WhatsApp comunicándome que no va a poder venir, pero caigo en la cuenta de que Platón no es de este siglo y que no tiene smartphone, por lo que decido esperar cinco minutos más. De repente, aparece Platón con su aspecto bohemio y sus pintas más que características.
Platón: ¡Hombre Diego, cuánto tiempo sin vernos!
Diego: Y que lo digas amigo Platón, ¡y que lo digas! ¿Quieres algo?Iba a pedirme un café ahora mismo.
Platón: Sí por favor, un descafeinado
(Tras estar unos minutos hablando sobre sus vidas...)
Platón:¿Qué es eso que ha llegado hasta mis oídos de que ha explotado un cohete de camino a la Estación Espacial Universal? ¿Qué es un cohete y qué es una estación espacial universal?
Diego: ¡Ay querido Platón! ¡Que perdido te hayas en el siglo XXI!
Platón: ¿Qué esperas? Pertenezco al siglo V antes de Cristo, aunque no entiendo por qué nací yo antes que Cristo y se le toma a él como referencía, si yo era muchísimo más culto y sabía y conocía la verdadera verdad, y por si era poco, yo fui mucho más importante, debería empezar la historia tras mi muerte...
Diego: No entremos en esos temas Platón que me llevan a los demonios y... ¡te nos lías!
Platón: Bueno bueno...¿Entonces qué es un cohete y una estación espacial universal?
Diego: A ver, un cohete es un artefacto que funciona a propulsión gracias a combustibles alcanzando velocidades altísimas que nos permiten a los seres humanos llegar a lugares lejanos como la Luna, y, una estación espacial universal, es, como su propio nombre indica, una estación ubicada en el universo, mediante la cual los humanos realizamos estudios e investigaciones del universo que nos rodea.
Platón: Pero...hay una cosa que no entiendo...por mucho que queramos conocer y lo más lejos que queramos llegar jamás llegaremos al mundo de las ideas, ya que nada en nuestro mundo es perfecto y capaz de ello.
Diego: ¡Jajaja! ¡Pero que anticuado te veo Platón! ¡Pero si hemos sido capaces de observar a través de telescopios a millones de años luz y no existe ningún mundo ideal y perfecto que crees tu!
Platón: ¿Estás seguro?
Diego: Sí, totalmente.
Platón: Déjame tu pergamino.
Diego: ¿Eh? ¿Pergamino?
Platón: Esto tu smartphone, que me encuentro un poco perdido con tanta tecnología...
Diego: Toma, aquí tienes.
(Platón lo examina...)
Platón: ¿Tú estás seguro de que no existe un mundo perfecto y que los objetos de este mundo son la realidad y por ello, son perfectos?
Diego: Sí, ¿pero me puedes devolver mi smartphone ya? Mi madre debe estar preocupada, debo enviarla un whatsapp.
(Al momento, Platón tira el smartphone al café)
Diego: Pero insensato, ¿qué haces?
Platón: Si el smartphone hubiese sido perfecto no se hubiese estropeado no crees?
Diego. ¿Estás loco? Me vas a comprar un smartphone nuevo, y por supuesto, ¡el café lo pagas tú!
Platón: Ésta es la viva imagen de que los objetos que en nuestro mundo encontramos son meras imágenes y copias de lo perfecto,de las ideas. La idea de smartphone, la perfecta, es indestructible, y por ello, no es capaz de romperse jamás, por muchos cafés que le eches por encima.
Diego: Si bueno, ahora que lo dices llevas razón (Mentira...)Pero...mi smartphone, ¿qué?
Platón: Fascinado me tiene a mí el universo y vuestros juguetes para viajar a la Luna querido amigo mío...
Diego: Platón, ¿me has escuchado lo que te he dicho?
Platón: Verás que risas cuando se lo cuente a mis compañeros filósofos jejeje...me voy a ir yendo que se me hace tarde...
Diego: ¡Pero Platón! ¡Mi móvil!
Publicado por Diego Moreno en 12:34
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