Ha fallecido Doña Rita, la cotilla del portal. Es una pena, era una buena mujer, pero claro, ya rozaba los 96 y pico. Sus hijas están desconsoladas y me han dicho que iban a ir al tanatorio esta tarde. Supongo que yo también me pasare ya que son buenas amigas mías.
Cuando dieron las 6 de la tarde decidí coger el coche e ir para allá. Una vez allí, quede sorprendida de lo grande que era aquello. Una sala enorme, suelo de mármol, lleno de puertas... (Parecía aquel juego de que en una de ellas se escondería un león). En ninguna de las puertas indicaba la sala en la que estaba Doña Rita. Sus hijas, Marta y Paloma, tienen el teléfono apagado y va a ser imposible contactar con ellas. Pero de repente aparece un hombre trajeado con una etiqueta en el pecho en la que pone "Aristóteles. Encargado". Pensé que podría ayudarme y me acerque hacia el.
Yo: -Hola, buenas tardes.
Aristóteles: -Buenas tardes,¿podría ayudarla?
Yo: -Así es, mire, busco la sala en la que esta Doña Rita, ¿Donde puedo encontrarla?
Aristóteles: -¿En qué estado se encuentra?
Yo: Ha fallecido esta mañana.
Aristóteles: -Vaya, veo que a sufrido un cambio accidental, y ha pasado de acto a potencia, interesante...
Yo: -Mmmm, si, claro. ¿Donde esta?
Aristóteles: -¿La incinerarán?
Yo: -Aja.
Aristóteles: -Entonces sufrirá luego un cambio sustancial...
Yo: -Solo le estoy pidiendo que me ayude, tengo prisa.
Aristóteles: -Como la familia sea moderna, querrán hacer bisutería con las cenizas, y ale, otro cambio sustancial.
Yo: -¡Pare!
Aristóteles: -No se preocupe joven, en todos los cambios permanecerá la materia prima, dígaselo a los afectados, seguro que les consuela.
Yo: Para decírselo me tendrá que decir donde están...
Aristóteles: -En la sala dos.
Vaya, al fin este loco me dejaba irme... Hubiera preferido abrir puerta a puerta aun dando con el león.
Publicado por Laura Úbeda
No hay comentarios:
Publicar un comentario