Dorothy vivía en medio de las extensas praderas de Kansas, con sus tíos. Dorothy estaba en la terraza con su perro cuando vino su tío del pueblo gritando:
- -¡Viene un ciclón Dorothy! ¡Corre al sótano!
El ciclón se posó sobre la casa de un momento a otro y la vivienda empezó a girar sobre sí misma y a elevarse con rapidez hacia el cielo. A los pocos minutos la tempestad terminó y su familia no volvió a saber de Dorothy.
- ¿Dónde estoy? ¡AYUDA!
- -Buenos días, soy Glinda la bruja buena del sur.
- -¿Qué hago aquí? ¿Qué ha pasado?
- -No sé, deberás ir a la Ciudad de Dios. Puede que Oz pueda ayudarte. Siguiendo este camino de baldosas amarillas llegarás.
Dorothy la hizo caso y camino durante horas por esos senderos dorados, hasta que se encontró a un peculiar espantapájaros que andaba un poco perdido, él también se dirigía a Ciudad de Dios pero había perdido el mapa que Glinda le dio. Dorothy le aconsejo de ir juntos a ver a Oz. No pasó mucho rato hasta que se encontraron a un hombre de hojalata que también quería ir a ver al gran y bondadoso Oz. Y ocurrió lo mismo con un león que estaba a las puertas de la ciudad.
Nuestros cuatro protagonistas llegaron al palacio y ahí les recibió él Gran Oz.
- -Soy Oz el Grande y Bondadoso. ¿Por qué me buscan?
Miraron hacia todos los rincones del salón, y luego, al no ver a nadie, Dorothy preguntó:
- -¿Dónde estás?
- -En todas partes -respondió la voz-, pero soy invisible para los ojos de los mortales.
- Quiero volver a Kansas –dijo Dorothy.
- Y yo tener un cerebro para tener conocimiento- dijo el espantapájaros.
- ¡CALLAROS! ¡PECADORES! No sois bienvenidos a ciudad de Dios.
El león enfurecido se lanzó sobre una lona y allí encontraron a un viejecillo hombre.
- ¿Quién eres tú?
- Soy Oz, pero me podéis llamar San Agustín. Les estuve engañando, pero no digáis nada, sólo quería transmitir la idea de Dios. ¿En qué os puedo ayudar?
- Yo soy un espantapájaros y no tengo cerebro San Agustín….
- Estás preocupado por el tema de la verdad y el conocimiento… Buscas la felicidad beatifica, la que satisfaga tu ansias humanas de felicidad y acabas encontrándolo en Dios. El fundamento de la verdad lo encontramos en él. El conocimiento intelectual no basta que existan verdades y razón, es necesaria una luz superior que nos ilumine la mente, porque el verdadero conocimiento sólo se da en la mente, no puedes conocer a través de los sentidos, no, debes buscar en la intimidad de la conciencia dónde Dios las ha puesto y debes descubrirlas en su interior. Tú, posees alma sólo te falta iluminación divina, no te preocupes por un cerebro las verdades eternas las tienes en tu interior sólo tienes que buscarlas.
- Yo no tengo corazón y no puedo amar- dijo el hombre de hojalata.
- ¿No puedes amar? Tonterías, el hombre es para Dios un ser espiritual con un dinamismo radical: el amor. El amor es el peso del hombre, amigo. Ama y haz lo que quieras hombre de hojalata porque de esa raíz sólo puede nacer el bien. La primera iniciativa en el amor parte de Dios y nos lleva hasta él. Pero tranquilo nos queda libertad. Para decidir si orientarnos hacia el bien o el mal por ejemplo. El amor a él hasta el olvido de sí hizo la ciudad celeste.
- Creo que soy malo, comentó pecados desde que conseguí el valor con la bruja malvada del oeste- dijo el león.
- ¿Qué es el mal amigo felino? No es una realidad, todos somos buenos, sólo existe el bien y el mal es la privación de este. Dios no es responsable porque él es Verdadero, Grande y Bondadoso. Usaste mal tu libertad, abusas de tu libre albedrío y eres responsable. Aún puedes cambiar porque le fin supremo se da en la otra vida contemplando y amando a Dios.
Como veis Dios es la fuente de verdad, el amor y la libertad dependen de él pero el pecado no, eso que quede muy claro, ¿vale? Y tu pequeña ¿Qué querías?
- Mi nombre es Dorothy Gale, vivía en Kansas hasta que vino un tornado y me trajo aquí….
- Pequeña, todos estamos formados por dos sustancias, el cuerpo que es material y el alma que es inmortal. El alma quiere volver al mundo de Dios, porque ella pertenece a allí. Cuando se deshace del cuerpo su fin no es otro que volver con su creador. El hombre es un ser para Dios, y no alcanzará la paz y la felicidad hasta que no llegue a encontrarse con su fin…. En ese tornado Dorothy tu alma se desprendió del cuerpo…
- ¿Me estás diciendo que estoy muerta?- Grito asustada Dorothy.
- En frías palabras sí… Tu fin es caminar hacia Dios. ¡Adelante! No te puedes quedar aquí tienes que ir con él, este era tu juicio final post mortem, y has conseguido llegar a la eternidad plena; el paraíso. Enhorabuena Dorothy.
Y así fue como nuestros cuatro protagonistas conocieron a San Agustín. Y como en todos los cuentos fueron felices y comieron perdices pues el alma de Dorothy se reunió con Dios, el espantapájaros mediante la luz de la gracia pudo llegar a conocer, el hombre de hojalata conoció el significado de amar y el león dejó de abusar del libre albedrío.
Y este es el verdadero cuento del mago de Oz y no él que os han contado.
