martes, 30 de diciembre de 2014

La verdadera historia del mago de Oz de San Agustín.


Dorothy vivía en medio de las extensas praderas de Kansas, con sus tíos. Dorothy estaba en la terraza con su perro cuando vino su tío del pueblo gritando:
- -¡Viene un ciclón Dorothy! ¡Corre al sótano!
El ciclón se posó sobre la casa de un momento a otro y la vivienda empezó a girar sobre sí misma y a elevarse con rapidez hacia el cielo. A los pocos minutos la tempestad terminó y su familia no volvió a saber de Dorothy.
- ¿Dónde estoy? ¡AYUDA!
- -Buenos días, soy Glinda la bruja buena del sur.
- -¿Qué hago aquí? ¿Qué ha pasado?
- -No sé, deberás ir a la Ciudad de Dios. Puede que Oz pueda ayudarte. Siguiendo este camino de baldosas amarillas llegarás.
Dorothy la hizo caso y camino durante horas por esos senderos dorados, hasta que se encontró a un peculiar espantapájaros que andaba un poco perdido, él también se dirigía a Ciudad de Dios pero había perdido el mapa que Glinda le dio. Dorothy le aconsejo de ir juntos a ver a Oz. No pasó mucho rato hasta que se encontraron a un hombre de hojalata que también quería ir a ver al gran y bondadoso Oz. Y ocurrió lo mismo con un león que estaba a las puertas de la ciudad.
Nuestros cuatro protagonistas llegaron al palacio y ahí les recibió él Gran Oz.
- -Soy Oz el Grande y Bondadoso. ¿Por qué me buscan?
Miraron hacia todos los rincones del salón, y luego, al no ver a nadie, Dorothy preguntó:
- -¿Dónde estás?
- -En todas partes -respondió la voz-, pero soy invisible para los ojos de los mortales.
- Quiero volver a Kansas –dijo Dorothy.
- Y yo tener un cerebro para tener conocimiento- dijo el espantapájaros.
- ¡CALLAROS! ¡PECADORES! No sois bienvenidos a ciudad de Dios.
El león enfurecido se lanzó sobre una lona y allí encontraron a un viejecillo hombre.
- ¿Quién eres tú?
- Soy Oz, pero me podéis llamar San Agustín. Les estuve engañando, pero no digáis nada, sólo quería transmitir la idea de Dios.  ¿En qué os puedo ayudar?
- Yo soy un espantapájaros y no tengo cerebro San Agustín….
- Estás preocupado por el tema de la verdad y el conocimiento… Buscas la felicidad beatifica, la que satisfaga tu ansias humanas de felicidad y acabas encontrándolo en Dios. El fundamento de la verdad lo encontramos en él. El conocimiento intelectual no basta que existan verdades y razón, es necesaria una luz superior que nos ilumine la mente, porque el verdadero conocimiento sólo se da en la mente, no puedes conocer a través de los sentidos, no, debes buscar en la intimidad de la conciencia dónde Dios las ha puesto y debes descubrirlas en su interior. Tú, posees alma sólo te falta iluminación divina, no te preocupes por un cerebro las verdades eternas las tienes en tu interior sólo tienes que buscarlas.
- Yo no tengo corazón y no puedo amar- dijo el hombre de hojalata.
- ¿No puedes amar? Tonterías, el hombre es para Dios un ser espiritual con un dinamismo radical: el amor. El amor es el peso del hombre, amigo. Ama y haz lo que quieras hombre de hojalata porque de esa raíz sólo puede nacer el bien. La primera iniciativa en el amor parte de Dios y nos lleva hasta él. Pero tranquilo nos queda libertad. Para decidir si orientarnos hacia el bien o el mal por ejemplo. El amor a él hasta el olvido de sí hizo la ciudad celeste.
- Creo que soy malo, comentó  pecados desde que conseguí el valor con la bruja malvada del oeste- dijo el león.
- ¿Qué es el mal amigo felino? No es una realidad, todos somos buenos, sólo existe el bien y el mal es la privación de este. Dios no es responsable porque él es Verdadero, Grande y Bondadoso. Usaste mal tu libertad, abusas de tu libre albedrío y eres responsable. Aún puedes cambiar porque le fin supremo se da en la otra vida contemplando y amando a Dios.
Como veis Dios es la fuente de verdad, el amor y la libertad dependen de él pero el pecado no, eso que quede muy claro, ¿vale? Y tu pequeña ¿Qué querías?
- Mi nombre es Dorothy Gale, vivía en Kansas hasta que vino un tornado y me trajo aquí….
- Pequeña, todos estamos formados por dos sustancias, el cuerpo que es material y el alma que es inmortal. El alma quiere volver al mundo de Dios, porque ella pertenece a allí. Cuando se deshace del cuerpo su fin no es otro que volver con su creador. El hombre es un ser para Dios, y no alcanzará la paz y la felicidad hasta que no llegue a encontrarse con su fin…. En ese tornado Dorothy tu alma se desprendió del cuerpo…
- ¿Me estás diciendo que estoy muerta?- Grito asustada Dorothy.
- En frías palabras sí… Tu fin es caminar hacia Dios. ¡Adelante! No te puedes quedar aquí tienes que ir con él, este era tu juicio final post mortem, y has conseguido llegar a la eternidad plena; el paraíso. Enhorabuena Dorothy.
Y así fue como nuestros cuatro protagonistas conocieron a San Agustín. Y como en todos los cuentos fueron felices y comieron perdices pues el alma de Dorothy se reunió con Dios, el espantapájaros mediante la  luz de la gracia pudo llegar a conocer, el hombre de hojalata conoció el significado de amar y el león dejó de abusar del libre albedrío.
Y este es el verdadero cuento del mago de Oz y no él que os han contado.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Aristóteles ha cambiado (accidentalmente si eso)





-Yo: ¡qué bien! mañana es la cena del 25 aniversario de la graduación de mi promoción, jo, tengo muchas ganas de ver como están mis antiguos compañeros, tanto tiempo juntos... tengo muy buenos recuerdos de ellos, sobretodo de Aristóteles, era el típico guaperas que además siempre sacaba buenas notas, no se como lo hacía, bueno, a ver si le veo mañana

(Pasado un día)

-Yo: ¡Madre mía si han venido todos! el Juan, el Paco, el Musiquitas, el Pelucas... ese... ¿Ese es Aristóteles?

+Aristóteles: hombre Luis, cuánto tiempo macho, ¿cómo lo llevas?

-Yo: todavía no me creo que seas Aristóteles, si tú eras el más guapo de la clase y ahora mírate, pareces un alma en pena, si que has cambiado

+Aristóteles: oye no me ofendas... ¿Cómo que he cambiado? ¿De manera accidental te refieres?

-Yo: ¿Ah que hay varios tipos de cambio?

+Aristóteles: pues claro, se corresponden con los dos tipos de movimiento, el sustancial y el accidental; el sustancial se da cuando una cosa deja de ser lo que es y se transforma en otra sustancia diferente

-Yo: ¿Como si yo, de repente me transformo en mesa? Dejaría de ser yo para ser mesa, ¡qué guay!

+Aristóteles: sí, más o menos eso, luego estaría el cambio accidental, que sería en todo caso el que he sufrido yo, que es cuando una cosa sin dejar de ser tal cosa sufre alguna transformación o modificación , como puede ser algún cambio cuantitativo, cualitativo o locativo

-Yo: pues tú sin duda alguna has sufrido un cambio cualitativo, siento decírtelo, pero eras guapo, mucho, y ahora... mmm dejémoslo, pero bueno, sigues siendo tú, eso es lo importante, y me alegra verte de nuevo

+Aristóteles: ¡Veo que sigues conservando ese optimismo que tanto te caracterizaba! y ya que dices lo de que sigo siendo yo... me viene a pelo una teoría que tengo, se llama la Teoría Hilemórfica, en donde digo que en todo cambio hay algo que permanece y algo que cambia. Lo que permanece sería la materia prima, el coprincipio constitutivo de las cosas, que se conoce por la forma, que es el otro principio constitutivo, que sería lo que hace que las cosas sean lo que son, el principio de cognoscibilidad de las cosas

-Yo: déjame adivinar... te decantaste al final por filosofía en la universidad ¿a que sí? Pues sinceramente, tu teoría me gusta, es algo que siempre me ha hecho pensar... ¿Sigo siendo el mismo que en esa foto que tengo de pequeño con mi abuelo? ¿Y mi abuelo, que falleció, qué es ahora?

+Aristóteles: sí, hice filosofía jejeje, pues ya sabes, tú has sufrido un cambio accidental, sigues siendo tú, pero con distinta forma, en cuanto a tú abuelo, sufrió un cambio sustancial, pasó de ser humano a ser cenizas. Por cierto, ¿Tú que carrera estudiaste?

-Yo: interesante... ingeniería industrial, ¿por?

+Aristóteles: ¿Eres feliz?

-Yo: cuando no tengo que meterme en el cuerpo diez mil fórmulas de física sí

+Aristóteles: es que  mi parte de la ética es mi favorita, ¿quieres oírla?

-Yo: ¿Lo podemos dejar para el 50 aniversario?

+Aristóteles: perfecto, si tengo toda esta vida para contártelo, eso sí, no hay más vidas, ni realidades ni nada raro más aparte de esta, eso lo más importante

-Yo: eh, si venga Aristóteles, ehmm, ¿entramos ya al restaurante? nos hemos quedados solos, habrás cambiado accidentalmente, pero pesado sigues siendo un rato

+Aristóteles: entremos pues, ¿te he dicho ya que mi teoría del movimiento está dentro de mi teoría del ser estático y el ser dinámico, que son dos maneras de entender al ser, el movimiento estaría sólo en la segunda?

-Yo: me estás quitando las ganas de cenar con tanta teoría

+Aristóteles: vale vale, ya te dejo en paz jope, ¿cómo te ha ido la vida a ti?