domingo, 16 de noviembre de 2014

Un día con Aristóteles.

Adrián: Ya tengo las entradas Aristóteles, venga entremos al zoo, nos lo vamos a pasar genial.

Aristóteles: Me encanta venir al zoo Adrián, es como volver a cuando era pequeño,yo solía venir con mis padres y jugábamos al ‘¿qué es qué?’
Adrián: ¿Ah sí? Nunca me lo habías contando, cuéntame esa historia.
Aristóteles: A ver Adrián pues yo veía un animal, y mi padre me decía que era una ‘’jirafa’’ por ejemplo, con lo cual yo creaba una imagen, porque como ya sabes todo conocimiento comienza con los sentidos. Después íbamos andando y yo le iba diciendo los animales cuando les veía….
Adrián: Porque habías creado un concepto y eras capaz de reconocerlo, ¿verdad?
Aristóteles: ¡Exacto! Veo que aprendes rápido. Utilizaba el conocimiento agente para crear la imagen de jirafa y cuando la veía era capaz de reconocerla con el conocimiento paciente.
Adrián: Yo suelo jugar a eso con mi hijo cuando vamos por la calle, él va diciendo ‘’farola, buzón, perro…’’ Nos lo solemos pasar bastante bien.
Aristóteles: Me lo imagino, por cierto la última pregunta Adrián, ¿en qué se parece eso y esto?
Adrián: ¿¡Un elefante y un cacahuete!? No sé… ¡Sorpréndeme!
Aristóteles: Adrián que los dos son seres, por el mero hecho de existir. Los dos son seres pero son de manera diferente. ¿Vale?
Adrián: ¡Ah! Es verdad, tienes toda razón. No me acordaba.
Aristóteles: Muy bien Adrián, estoy orgulloso de ti, eres un aprendiz voraz. Ahora busquemos a nuestras familias y pasemos un día estupendo en el zoo.
Adrián: Mira están ahí, al lado de ese ser.
                                                                                                                                                     Adrián Gacio Jara.

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