martes, 19 de mayo de 2015

La visita al zoo

- Nietzsche estaba tranquilamente en su casa cuando recibió una llamada de su amigo Willy.

+Hola Willy cuanto tiempo sin hablar contigo. ¿Qué tal estás?

-Pues no muy bien, con algunos problemas. Por eso te llamo, quería llevar a mi hijo al zoo y me gustaría saber si puedes acompañarnos y así hablamos un rato.

+Vale, me parece muy buena idea. ¿A qué hora quedamos?

-¿Te parece bien a las 12?

+Perfecto, hasta mañana.

(Willy y su hijo están esperando en la puerta del zoo cuando Nietzsche llega)

+Buenas! Hola Tony, ¿qué tal guapo?, ¿contento de venir al zoo? Pues entremos.

(Mientras el niño se entretenía viendo los animales, Willy le empieza a contar sus problemas)

+Cuéntame, ¿que te pasa? Te veo muy preocupado.

-Estoy muy agobiado en el trabajo. Han despedido a mi compañero y mi jefe, en vez de contratar a otro, me ha encargado a mí  hacer también su trabajo.

+Pues dile que no, que no puedes encargarte de todo.

-Ya sabes cómo soy, que soy incapaz de decir que no y por eso hacen conmigo lo que quieren.

(En ese momento pasan por la zona de camellos)

+Tú eres como estos animales.

-¿A qué te refieres?

 +Que eres un camello, es decir, eres una persona que obedece ciegamente y aquellos a  los que consideras superiores a ti, hacen contigo lo que quieren.

-¿Y qué me aconsejas que haga para salir de eso?

+¿Ves a esos animales de ahí, a los leones? Pues tienes que transformarte en un león, romper con tus ataduras y tus miedos y ser capaz de negarte a lo que te imponen. Así se te valorará más.

-Ojala pudiera hacer eso, pero lo único que conseguiría es que me despidieran.

+Es el único consejo que te puedo dar. Date cuenta que la mayor parte de la población opina como tú y se deja dominar por una religión, las costumbres, la política... Hay que ser capaces de romper con todos los valores impuestos y crear unos nuevos partiendo de cero. Para esto, al Dios de los cristianos hay que matarlo y sustituirlo por un superhombre, que al igual que un niño, no tenga prejuicios y sea inocente.

-Nietzsche, yo no soy capaz de hacer eso que me estás diciendo.

+Pues lo siento mucho Willy, pero siempre serás un camello

Publicado por Raquel Martín

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