martes, 19 de mayo de 2015

DISCUSIONES EN LA CASA DEL SEÑOR



Yo: (Llamo a San Agustín y me sale que el móvil está apagado) No se para qué quedo con este hombre a una hora si siempre llega cuando a él le viene bien...

(De repente veo a San Agustín andando tranquilamente aunque llega 15 minutos tarde, de repente, cuando me ve empieza a correr como un loco)

San Agustín: Uff, perdón por llegar tarde, vengo asfixiado, pero es que había junta de vecinos en mi portal y no veas para salir de allí.

Yo: Agus...vives en un chalet a las afueras...Además te acabo de ver que venías andando tan tranquilamente.

San Agustín: Creo que tengo que aprender a mentir un poco mejor (Le miro con mala cara), perdóname por favor, no volverá a pasar.

Yo: Siempre dices lo mismo y aquí estamos, siete años después, déjalo que me voy a cabrear. ¿Dónde vamos hoy?

San Agustín: Han abierto un nuevo bar en la ciudad, me gustaría ir, a ver que tal está. Además te invito yo, para que me perdones por llegar tarde.

Yo: Venga vale, pero no voy a olvidarlo tan fácilmente.

(Vamos paseando por la calle charlando de nuestras cosas, cuando vemos una Iglesia, tengo que recalcar que mi amigo es muy creyente, mientras que yo no, y siempre que encuentra una oportunidad me quiere hacer cambiar de opinión respecto a Dios)

San Agustín: (Con una cara de alegría que hasta da miedo) ¡MIRA HAN ABIERTO UNA NUEVA CASA DEL SEÑOR! Me encanta que en el pueblo tengamos una Iglesia nueva, eso me da a entender que hay mucha gente creyente, mejor, así tendré ayuda para hacerte cambiar de opinión.

Yo: Por última vez, no creo en Dios, además ya soy muy mayor para elegir en lo que creo, y lo siento, pero Dios no está en mis pensamientos.

San Agustín: Eres una cabezota impresionante, ¿podemos entrar?

Yo: ¿No intentarás hacerme rezar como la última vez, verdad?

San Agustín: Además de cabezota, desconfiada, vamos hazme este favor, me harás muy feliz, además las iglesias siempre tienen las puertas abiertas a nuevos feligreses. Por entrar en una Iglesia no te va a pasar nada malo.

Yo:  No se yo que decirte, pero bueno venga, vamos.

San Agustín: Perfecto.

(Nada más entrar, me engancho con la puerta una de mis camisetas preferidas, conclusión, agujero enorme)

Yo: (En voz un tanto alta) Que no hace daño entrar aquí, que mentira más grande.

Varia gente: Chssss, que falta de respeto, esta juventud está muy perdida en la vida, no se merecerá que Dios piense en ningún momento mandarla al cielo.

San Agustín: Perdonen a mi amiga, hermanos, pero tiene un carácter un tanto difícil.

Yo: Claro si ahora la loca seré yo, como es muy normal besar los pies a una estatua...Como echo de menos a Alfonso en estos momentos, él no me metería aquí.

San Agustín: Jajajajaja, por favor no me hagas reír, Alfonso forma parte de la secta más grande que hay, los testigos de Jehová...Eso si que no es normal ir puerta por puerta molestando al prójimo, son unos grandes come cocos. Te doy la razón en que claro que él te sacaría de aquí, pero te llevaría a su Iglesia.

Yo: Bueno, he de admitir que prefiero estar aquí porque ir puerta por puerta es...Soy demasiado vaga.

San Agustín: Voy a rezar.

(Nos sentamos en un banco y San Agustín comienza a rezar)

San Agustín: En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Señor,te doy gracias por crearme....

Yo: ¿Perdón? ¿Me estás diciendo que el te creó? Entonces, tus padres están en este mundo de pegotes o ¿qué?

San Agustín: Te relajas...Dios es el creador de todo te pongas como te pongas.

Yo: Claro es verdad, no me acordaba de eso que dices que Dios creó todo esto en siete días. Entonces yo soy bruja y todo arreglado.

San Agustín: Tú eres un arqueotipo del Señor.

Yo: ¿Y cómo me tomo eso? ¿Es un halago, una maldición? ¿O me estás insultando?

San Agustín: ¡Qué no es nada de eso!

Varia gente: Chsssss...

Yo: Parece ser que ya no soy la única que les cae mal, te has unido a mi club de ateos.

San Agustín: Jamás, yo siempre he pensado que esto se creó por alguien y ese es Dios, te pongas como te pongas.

Yo: Perdona, gracias a la teoría del Big Bang, sabemos como se creó todo el universo.

San Agustín: ¡Qué blasfemia! ¿Y quién lo explotó? Porque las cosas no explotan así porque si...

Yo: Lo que tu digas. Bueno que todavía me has dejado con la duda, si lo de ser arqueotipo no es un insulto, ni una maldición, ni un halago, entonces...¿Qué es?

San Agustín: Veo que he encontrado tu interés. Dios es la causa del mundo, aunque tu creas en el Big Bang ese. Además es cierto que Dios creó las cosas en siete días, porque fue una creación progresiva. Los siete días tienen que ser interpretados como la historicidad del mundo.

Yo: Bueno para mí Dios tiene que ser una especie de mago o algo así, pero ¿qué pasa con los arqueotipos?

San Agustín: Si me dejarás terminar la historia, ya sabrías lo que es. No me interrumpas.

Yo: ¿Es un cuento? Si lo llego a saber me traigo un osito de peluche y un vaso de leche...Perdón, ya me callo.

San Agustín: Esta creación a partir de los siete días, explica la teoría del ejemplarismo.

Yo: ¿Somos ejemplos?

San Agustín: Más o menos, porque todos los seres hemos sido creados por Dios a partir de esas ideas eternas que tiene en su mente, que son los arqueotipos.

Yo: Vale Dios nos crea, pero ¿cómo lo hace? ¿es una especie de deseo?

San Agustín: Dios puso en la materia los gérmenes de todas las especias, para que poco a poco fuéramos apareciendo.

Yo: En definitiva, provengo de un germen y además soy materia de Dios.

San Agustín: Sí, pero no te olvides que también estas formada por forma. Todos estamos formados por materia y forma. La materia es corpórea o espiritual y la forma es la esencia de cada ser.

Yo: ¿Y mi Big Bang dónde queda en esta historia?

San Agustín: En ningún lado. Todo surge gracias a Dios y ya está.

Yo: Pero, ¿y lo anterior a Dios? ¿Qué pasó con ese tiempo?

San Agustín: ¡Qué tiempo ni que niño muerto! El tiempo surgió con la creación de Dios, así que ni se me pasa por la cabeza que hubiera cosas antes de Dios.

Yo: Que bonita historia, lloro de emoción. Ya enserio, ¿podemos ir al bar?

San Agustín: ¿En serio no te ha cambiado de opinión esta historia?

Yo: Ni un poquito, lo siento, pero yo soy fiel a mis ideales, igual que tú a los tuyos.

San Agustín: Bueno...pues no perderé más tiempo en hacerte cambiar de opinión.

Yo: Que raro que digas eso, espero que no te estés poniendo enfermo.


Publicado por Ángela Guerra Calvo

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