Carolina cogió su cestita y se dirigió a casa de su abuelita, no pensó que ese día la iba a cambiar tanto la vida.
Iba andando por el bosque hasta que de la maleza salió un completo desconocido.
- Hola ¿Cómo te llamas preciosa?
- Mi mamá me ha dicho que no puedo hablar con desconocidos. Adiós.
- Pero yo no soy un desconocido, yo soy… soy… el guardabosques y tengo que controlar quien pasa por mis senderos y procurar que no ensucien.
- Mi nombre es Carolina, pero me puedes llamar Caperucita roja. Llevo estos pasteles a casa de mi abuelita que está enferma.
- ¿Me das un trozo de esa tarta de queso que huele tan bien?
- Eso no es para usted. ¡Déjeme en paz!
Caperucita roja decidió salir corriendo, antes de que el lobo la siguiese, pero el lobo era astuto se conocía aquel bosque como la palma de su pata se dirigió por un atajo a la casa de la abuelita, a la que amordazo y la escondió en el maletero de su coche. Se vistió con su ropa y esperó a que llegase Caperucita roja.
- Hola abuelita, soy Carol, te traigo unos pasteles. ¿Estás en tu cuarto, no?
Uy abuelita que ojos más grandes te veo…
- Los cristales de las gafas querida- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Y que nariz más grande tienes.
- Alergia…
- Y que boca más gr…..
- ¿Pero tú eres tonta? ¿Aún no te has dado cuenta de que no soy tu abuelita? El lobo cansando decidió atarla en una silla y presentarse.
-Mi nombre es René Descartes y no soy un guardabosque, soy un filósofo. Querida tú representas la ignorancia, la inocencia, lo espontaneo…. Hasta hace poco la filosofía seguía ese camino, pero con la caída de la filosofía de Aristóteles había que replantearse cambiarlo por la prudencia y la cautela. Y si quieres llegar al conocimiento certero y evidente, debes dudar de todo. Me explico querida, tú entras y ves que la que está en la cama no se parece ni en el blanco de los ojos a tu abuela. Deberías empezar a dudar.
- ¿Y por qué debo dudar según tú?
- Hay tanta variedad de filósofos y entre ellos no sé ponen de acuerdo… por algo será. Los sentidos te engañan…. ¿Qué sería de ti, si me hubieses pillado a la primera? No estarías aquí. Los sentidos te engañan, y memoriza esto pequeña Carolina, lo que no se caracterice por ‘’claro’’ y ‘’distinto’’ no es cierto, solo que yo vea de manera clara y distinta lo es. Porque es evidente y porque no se puede confundir con nada más. Tu error ha sido la precipitación de la voluntad que inclina al entendimiento a que tome ciertos principios en los que no existe claridad y distinción.
- Padre nuestro que estás en los cielos…. Salva a mi abuelita y que llame a la policía.
- ¡Ajá! ¿Cómo sabes qué existe Dios si no le has visto por los sentidos? Por las ideas innatas, Dios es la sustancia infinita, eterna e inmutable y el fundamento de nuestra certeza, sabemos de su existencia por argumentos como el noológico y el ontológico. ¿Fácil verdad? Todo ello lo explico a través del racionalismo. Hay que considerar válido el conocimiento de la razón y descalificar el de los sentidos porque nos engañan, son malos, sólo conocemos apariencias, no es universal ni podemos conocerlo como verdaderamente es. Con lo cual pequeña, no te vuelvas a dejar engañar por los sentidos. ¡Di sí al racionalismo!
Cuando el lobo liberó a Caperucita roja y a su abuelita, estás rápidamente llamaron a la policía, y el lobo Descartes fue detenido. Tendría que haber dudado de sí soltarlas tan rápidamente.
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